LA REFORMA CORRECIONAL

Existen diferentes tipos de sanciones o medidas impuestas por los jueces de menores, impuestas a los menores según la gravedad de la infracción. Así tenemos:

-       Internamiento cerrado, abierto o semiabierto; en donde el menor realizará las actividades que se desarrollan en el centro dentro o fuera de él, utilizando como residencia habitual el centro de menores designado.

-       Internamiento terapéutico; para aquellos con dependencias tóxicas o alcohol o con algún tipo alteraciones psíquicas, donde recibirán el tratamiento adecuado y en caso de que el menor se niegue a seguir el tratamiento, el juez le deberá aplicar otro tipo de medida.

-       Tratamiento ambulatorio; en donde el menor ira de forma habitual a recibir el correspondiente tratamiento según sea su caso

-       Centro de día; aquí los jóvenes realizarán actividades en los distintos talleres, al igual que en un centro de internamiento pero con la diferencia de que seguirán residiendo en su domicilio habitual.

-       Permanencia del fin de semana; como su propio nombre lo indica son solo los fines de semana y los menores permanecerán aquí durante un tiempo determinado durante ese fin de semana.

-       Libertad vigilada; en este caso se hará un seguimiento del menor, de las actividades que realiza, como la asistencia a la escuela, formación profesional, lugar de trabajo, etc. Así mismo tendrá que cumplir una serie de obligaciones que le imparta el Juez, como es la asistencia obligatoria al centro de formación básica o profesional  o la prohibición de asistir ciertos establecimientos  o espectáculos.

-       Convivencia con otra persona, familia o grupo educativo; aquí, el menor tendrá que convivir con personas ajenas a su familia para así ayudar y trabajar en su proceso de socialización. Estas personas serán previamente seleccionados por un profesional.

 –       Prestaciones en beneficio de la comunidad; La persona sometida a esta medida, que no podrá imponerse sin su consentimiento, ha de realizar las actividades no retribuidas que se le indiquen, de interés social o en beneficio de personas en situación de precariedad. Se buscará relacionar la naturaleza de dichas actividades con la naturaleza del bien jurídico lesionado por los hechos cometidos por el menor.

 –        Realización de tareas socio-educativas; en este caso, el menor no estará ni internado, ni bajo libertad vigilada pero si tendrá que realizar actividades encaminadas a su desarrollo social.

 –       Amonestación; por parte del Juez al menor infractor, con el fin de hacerle ver la gravedad de su situación debido a sus actos cometidos, con el fin que no los vuelva a repetir en el futuro.

 –        Privación del permiso de conducir ciclomotores a vehículos a motor, o del derecho a obtenerlo, o de las licencias administrativas para caza o para uso de cualquier tipo de armas; esto depende de la falta que se ha cometido, si se ha tenido participación con alguno de estos vehículos o arma.

 –       Inhabilitación absoluta; en este punto, el menor quedará inhabilitado de todo honor, empleo o cargo público. Teniendo que cumplir con un periodo de internamiento que consta de dos periodos:

 1º Su estancia en el centro que le corresponda

2º Régimen de libertad vigilada, según la modalidad elegida por   el Juez.

Fdo. KARLA RUIZ ARIAS

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TESTIMONIO DE UN EDUCADOR. CENTRO DE MENORES NO ACOMPAÑADOS “LA ESPERANZA” (TENERIFE)

Este educador cuenta su experiencia en un centro de menores inmigrantes, la mayoría provenientes de África.

Empieza describiendo las instalaciones del centro en donde, a mi parecer, también se encuentran las “habitaciones patera” ya que comenta que hay ocho chicos en una habitación, cosa que desde mi experiencia (aunque con otro colectivo) no lo he visto; y sobre la infraestructura ni que decir pues es fácilmente imaginarse a partir de este relato de las condiciones inhumanas en las que se encuentran los menores en este centro.

 También menciona algo que me ha llamado mucho la atención, los educadores quienes por lo visto (o por lo menos la mayoría) no tienen ningún tipo acreditación que garanticen su experiencia como verdaderos profesionales para trabajar en este colectivo, menores. Aunque el artículo es de apenas tres años, es un poco raro que a la hora de contratar personal, no hayan pedido alguna titulación relacionada con el trabajo con menores, en este caso trabajadores sociales, educadores sociales o incluso técnicos de FP en integración social o semejante. Actualmente parece ser que sí piden previa titulación relacionada con el ámbito social para acceder a un puesto de trabajo en este tipo de centros.

Lo que también menciona es la monotonía en las comidas y la restricción a la hora de repetir plato, se supone que están en pleno desarrollo y su alimentación es importante. Es decir, no solo basta con tenerles la barriga llena, sino que esa comida realmente les alimente. Aunque como bien dice este educador esta monotonía puede cansar a cualquiera y quizá muchas de sus reacciones sean un conjunto de sucesos vividos en el centro, con esto no estoy justificando sus agresiones, sino que habrá que ponernos un momento en el lugar de estos menores para así poder entenderles porque como bien dice, muchos de ellos están totalmente desamparados por sus progenitores.

http://gomaral.wordpress.com/2009/06/27/testimonio-de-un-educador-centro-de-menores-no-acompanados-la-esperanza-tenerife/

Fdo. KARLA RUIZ ARIAS

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DESARROLLO HISTÓRICO DE LA CONCEPCIÓN DEL MENOR INFRACTOR

En este apartado, la revista hace un recorrido por la historia de la concepción jurídica del menor y de su conducta infractora:

Empieza haciendo un recorrido histórico, donde durante las primeras épocas coinciden con las edades de sanción, de cinco a diez años, en las que se los exime de toda culpa a un menor,  quien se le considera como no responsable de sus actos. Pero que de los catorce a dieciocho años y en adelante se les aplicaba castigos iguales que al resto que delinquía.   En todo caso dichos castigos eran impuestos tanto por los tribunales (según la gravedad de la falta) como por los maestros en las escuelas o los propios padres,  utilizando látigos o varillas y se reservaban la pena capital para los casos muy extremos (ejemplo, incendio intencionado).

En el siglo XIX se establece el límite de edad, en donde la inimputabilidad es de ocho años y la mayoría de edad es entre los dieciséis, dieciocho o veintiún años de edad.

Así pues vemos que desde hace muchas décadas ya había una preocupación por corregir a los jóvenes de actos delictivos o faltas no acordes con la época. Aunque claramente ha habido grandes cambios con respecto a los castigos impartidos antaño ya que actualmente contamos con una legislación destinada al menor, lo que debemos preguntarnos ahora ¿es verdad que a los menores se les respeta dichos derechos? O ¿en muchos casos se ven vulnerados? o quizá muchos de ellos utilizan esta legislación como escudo para excusarse en sus faltas, quizá tal vez haga falta hacer un reajuste en la ley. Aunque como se dice coloquialmente, donde está la ley, está la trampa.

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¿QUE PASA POR LA CABEZA DE ESTOS ASESINOS?

Menores que cometen asesinatos con una frialdad asombrante. En los medios de comunicación hemos visto noticias que nos impresionan de jóvenes que cometen asesinatos espeluznantes.

¿Qué lleva a un menor a cometer un asesinato? Hemos visto diferentes motivos que les ha inducido a cometer tal atrocidad, pero en ningún caso se pueden llegar a entender.

Ante estos hechos nos preguntamos qué es lo que falla en el sistema, y cuáles son las medidas que se deben tomar para evitar estos sucesos. Y una vez cometidos cuál es la medida que se debe adoptar para reinsertar y llevar una rehabilitación adecuada para que el menor infractor no vuelva a reincidir y se pueda reeducar.

Aquí entra la Ley del Menor y  los centros de reforma de menores y toda la polémica que les rodea, ya que estos no sean quizá la mejor solución o podrían serlo si funcionasen correctamente. Y también la cuestión de si un joven menor de 14 años debe ser imputable si comete algún delito.

El debate sobre la Ley del Menor está abierto, está en la calle. Se reconoce la crisis de valores que existe y que la educación de los niños es una responsabilidad por parte de las familias, los colegios, los medios de comunicación y los líderes políticos, pero parece que no se ponen de acuerdo o no quieren tomar una decisión. Hay opiniones para todo.

Para evitar que los menores lleguen a cometer estos asesinatos se debe educar en valores desde pequeños, por parte de la familia, colegios y demás instituciones y una vez cometidos estos sin que se hayan podido evitar, habrá que valorar las circunstancias y juzgar acorde al delito cometido y reeducar en centros de reforma adecuados a las circunstancias.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/04/04/espana/1270373512.html

http://www.eldiariomontanes.es/20120430/mas-actualidad/sociedad/menores-asesinos-201204300949.html

http://www.abc.es/20090721/nacional-sociedad/menor-bajo-sospecha-20090721.html

http://www.rtve.es/noticias/20100928/documentos-tv–menores-guardianes/357335.shtml

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La edad penal, límites varios…

La edad penal es aquella que marca el límite de la responsabilidad penal ante la Ley. Existe un debate permanente sobre cuál debería ser, que adquiere relevancia cada vez que un suceso grave alcanza gran repercusión mediática.

En España, actualmente, el límite está en los 14 años. La edad varía ampliamente en los países de la Unión Europea. Así, en Inglaterra es de 10 años frente a los 15 de Suecia o Noruega y los 18 de Bélgica y Luxemburgo. En el resto de países se sitúa generalmente entre los 13 y 14. Esto demuestra los “sólidos criterios” sobre los que se establece.

El límite que existe en Inglaterra vino propiciado por un asesinato que cometieron dos niños de 11 años en 1993 y que conmocionó a la opinión pública. 19 años después, con los ánimos más calmados, numerosos expertos están pidiendo que la edad penal aumente.

En España, algunas personas piden que se rebaje a los 13 o 12 años argumentando que la diferencia de madurez en estas edades no es relevante (asociación de jueces Francisco de Vitoria) o que los menores a esa edad saben diferenciar el bien del mal. Sin embargo, hay muchas voces en contra, como el Consejo de Europa y el Comité de los Derechos del Niño de la ONU que ponen de ejemplo el caso de los niños ingleses como un juicio incomprensible e intimidatorio para ellos. Personalmente comparto esta última posición, ya que además se impide la participación del menor en el proceso que le afecta (derecho que tienen los adultos).

De todas formas, llama la atención como estos clamores populares pidiendo una bajada de la edad penal contrastan con los gritos en el cielo por las menores que abortan sin consentimiento de los padres y resulta extraño que no se plantee también una bajada de la edad para votar y conducir un coche. Tampoco se entiende esa disparidad de edades ¿son los niños y niñas ingleses acaso más retorcidos (o maduros) que los belgas o los suecos?

Pilar García

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Desviación y alternativas a la detención

La desviación de los procedimientos judiciales y la búsqueda de alternativas es una de las labores a la que se dedican organismos como Unicef, trabajando en la reforma de los sistemas judiciales para que sean acordes con la Convención de los Derechos del Niño (aquella persona menor de 18 años).

Desviación en este contexto significa la canalización de “los niños en conflicto con la ley fuera de los procedimientos judiciales a través del desarrollo e implementación de procedimientos o programas que permiten a muchos – posiblemente la mayoría – evitar los posibles efectos negativos de los procesos judiciales formales, siempre que los derechos humanos y las garantías legales sean plenamente respetados”.

Para ello la página web de dicho organismo dispone de una herramienta donde se facilita mucha información tanto teórica como práctica sobre las alternativas y la forma de implementarlas. Así como ejemplos de proyectos llevados a cabo.

Uno de los temas que trata es el de la justicia restaurativa. Cuando se produce un delito hay dos partes implicadas, la víctima y quien lo comete. La justicia restaurativa busca involucrar a las dos partes en la resolución del conflicto, con ayuda de un mediador. De esta manera la víctima puede llegar a sentirse reparada y el delincuente puede reintegrarse más fácilmente en la sociedad y no reincidir en la comisión del delito.

Por ejemplo, un menor que roba con violencia a una persona mayor. Tira del bolso, la persona se cae y como consecuencia debe acudir a rehabilitación todos los días. La persona mayor vive sola. ¿Qué sería mejor para ambos, que el menor acompañase a la persona a su rehabilitación, siendo consciente del daño y reparándolo en parte o que acabase en un centro de internamiento cumpliendo su condena?

Pilar García

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Defensor del Menor

El Defensor del Menor es el alto Comisionado de la Asamblea de Madrid para salvaguardar y promover los derechos de las personas menores de edad de la Comunidad de Madrid. Su creación se creó jurídicamente en la Ley 5/1996, de 8 de julio, del Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid.

Las competencias que la Ley le atribuye son: supervisar la acción de las Administraciones Públicas de la Comunidad de Madrid; recibir y tramitar las quejas de amenaza o vulneración de los derechos de los niños; proponer reformas de procedimientos, reglamentos o leyes; divulgar los derechos de la infancia y la adolescencia; y desarrollar acciones.

En ningún caso el Defensor del Menor podrá intervenir en el procedimiento de casos individuales cuya solución este encomendada a órganos jurisdiccionales, ni en casos que requieran medidas de protección reguladas en la legislación civil y cuya competencia este atribuida a las Administraciones Públicas.

Una crítica, ya no tanto al Defensor del Menor, ya que toda persona tiene derecho a ser defendida, sino a las Leyes vigentes sobre menores que son por las que se rige el Defensor del Menor. Por ejemplo, las penas sobre delitos de menores se encuentran muy por debajo de las de mayores de edad. No es justo que un menor que esté apunto de cumplir la mayoría de edad se le condene o sancione con la ley del menor, ya que por ejemplo, una persona de mayor edad o no que mate a otra persona debe ser condenada de igual manera. Un ejemplo donde se ve claramente es en el caso de Marta del Castillo, donde los menores implicados no fueron condenados justamente.

Un vídeo de interés sobre un ejemplo de las tareas que realiza el Defensor del Menor: http://www.youtube.com/watch?v=FTf3dfKGdYI

Webgrafía: www.defensordelmenor.org

Fdo: Laura Tapia Usero

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