La importancia de la familia en relacion a las conductas delictivas juveniles

La familia es el elemento de mayor influencia en el niño. El desarrollo social esta influido por el contexto en el que tiene lugar. En los primeros años de vida los niños pasan la mayor parte del tiempo con la familia, y es ahí donde adquieren capacidades sociales, actitudes y valores.

La familia influye fuertemente en la aparición de conductas delictivas en los menores, como se muestra en algunas investigaciones que han reflejado que muchos de los padres de jóvenes delincuentes, habían pasado por prisión. Otros muchos de los jóvenes eran huérfanos y no se habían criado en un ambiente familiar, y otros de los jóvenes habían pasado por una situación familiar problemática, como maltrato físico, abandono, abuso sexual, etc.

Hay que destacar que gran parte de la delincuencia juvenil se debe a la indiferencia de los padres debido al abandono o la incapacidad de educar a los hijos adecuadamente. Son padres de tipo “indiferente”. Los cuales no imponen un control a los hijos, permaneciendo los hijos en situación de desatención.

Existen dos variables a estudiar en cuanto a la forma de actuar que tienen los padres con los hijos, que son el afecto y el control. El afecto es la cantidad de apoyo y cariño que los padres proporcionan a los hijos. El control es la cantidad de disciplina que se impone al hijo.

En función de la combinación de estas dos dimensiones resultan distintos tipos de padres:

– Democráticos: establecen límites claros con los hijos, a la vez que son cariñosos y cuidadosos. Los hijos confían mas en si mismos, rinden mejor en al escuela y son mas independientes.

– Autoritarios: exigen mucho a sus hijos, ejerciendo un fuerte control sobre su conducta y reforzando su comportamiento adecuado con castigos. Los hijos se preocupan con facilidad, y muestran cambios de humor, agresión y problemas de conducta.

– Permisivos: son cariñosos y sensibles pero ponen pocos límites a la conducta. Los hijos son impulsivos, inmaduros y descontrolados.

– Indiferentes: ponen pocos límites, poca atención y poco apoyo emocional. Los hijos son exigentes, desobedientes, y no se acostumbran a participar de forma adecuada en interacciones sociales.

A modo de conclusión decir, que la conducta social de los niños esta influida por el estilo de crianza de los padres. Siendo así, que los hijos de padres autoritarios, indiferentes o permisivos muestran problemas sociales y de conducta. Por el contario, los hijos de padres democráticos son independientes y socialmente competentes.

 

Fdo: Inés Sánchez Gutiérrez

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